El barro se moldea con las manos.
El código también. No usamos plantillas. No copiamos sitios genéricos. Cada proyecto pasa por el taller — se piensa, se diseña, se programa pieza por pieza.
Barro nace de una observación simple: el mercado mexicano está saturado de agencias frías que prometen "soluciones digitales 360" y de freelancers que entregan plantillas mal adaptadas. Pocos estudios trabajan con la paciencia de un oficio.
"Una web no es un molde. Es una pieza única. Y como toda pieza, depende de quién la trabaje."
El nombre evoca tres ideas que están en el centro de cómo trabajamos: oficio — un trabajo manual, paciente, hecho con cuidado; materia prima — algo crudo que se transforma en algo útil; y permanencia — lo que sale del horno dura.
Hablamos en español, sin jerga. Te explicamos cada decisión técnica como si estuviéramos en la mesa de la cocina. Si hay algo que no podemos hacer, te lo decimos. Si hay algo que sí, te enseñamos cómo va a quedar antes de empezar.
Tecnologías modernas, escogidas por una razón. Sin sobre-ingeniería ni modas.